Un futuro rodeados de robots

Artículo de la categoría Opinión
FEB
28
2017

Mucho se está hablando en las últimas semanas sobre el papel que empiezan a jugar los robots en nuestra sociedad y sobre las repercusiones futuras de su implantación en prácticamente todos los aspectos de nuestra vida cotidiana. La humanidad ha ido generando tecnología para hacer más fácil y cómoda la vida. Pero la principal ventaja es sin duda la ganancia en tiempo. Este excedente de tiempo ha surgido al reducir muchísimo la dedicación a la subsistencia: hace falta menos trabajo para conseguir incluso más comida y bienestar. A día de hoy, salvo por enfermedades y accidentes, la vida está asegurada hasta los 80 años de media, por lo que también se gana tiempo a base de alargar la esperanza y la calidad de vida. Y ese excedente lo hemos invertido sobretodo en crear más tecnología. Es tanto el tiempo libre que tenemos actualmente que el entretenimiento se ha convertido en una de las principales industrias de nuestra sociedad. Las máquina y los robots han servido para hacer más rápido ciertas operaciones que eran largas, duras, difíciles y peligrosas para las personas. Si en el futuro la implantación de máquinas robotizadas se vuelve masiva, el ser humano será rico en comodidad y sobre todo en tiempo. Pero entonces, ¿a parte de a entretenernos a qué más nos dedicaremos? Habrá poco a nada de tiempo para el trabajo. ¿Es sostenible una sociedad donde la clase trabajadora sean máquinas?

El trabajo

Ese es el primer reto que se plantea ante la inminente invasión de robots que vamos a sufrir: el trabajo. ¿Quitarán puestos de trabajo los robots? Por supuesto que sí. Como siempre lo han hecho las máquinas. De todas formas no veo posible, al menos a corto plazo, una sustitución absoluta de profesionales por robots. Hay muchos trabajos en los que harán falta personas hasta que los robots dispongan de una inteligencia igual a la humana. Pero por otro lado, se crearán nuevos puestos de trabajo, relacionados con la robótica, su creación, implementación, mantenimiento,…  Aún así ¿compensará esa creación de nuevos puestos de trabajo con todos los empleos que se van a destruir? Me temo que no. Entonces ¿qué hacemos?

Una posibilidad, que por cierto ya se lleva tiempo barajando, es volver a reducir la jornada laboral completa, por ejemplo a seis o cuatro horas. ¿Se generarían más puestos de trabajo o simplemente se dividiría a la mitad el poder adquisitivo de los trabajadores? Depende de como se adecuen personas, empresas y mercados. Si el precio de la vida se adapta a esta nueva situación todo sería viable. Pero nuevamente debemos estar prevenidos por si acaso no es así. Y todos tememos que no lo sea. ¿Cómo se podrían nutrir los estados si ingresasen menos dinero de los ciudadanos a causa de su menor salario? Quizás las empresas con más robotización debería pagar más impuestos. Aunque los robots no cobren quizás se debería “cotizar” por ellos. Un mayor reparto de la riqueza sería la idea, aunque los ricos no estarían de acuerdo como no lo están ya hoy en día. Debemos buscar y anticipar la fórmula para cuando llegue ese momento. Los problemas económicos han sido solucionados por la humanidad siempre de la misma manera: guerra. Un futuro así nos ahugura de entrada una situación de desigualdad económica extrema, donde solo unos pocos vivirán con holgura a costa de una inmensa mayoría. Esto generará pobreza, miseria y violencia. Quizás nuestra actual escala de valores, más humanizados, nos lleve simplemente a controles globales de natalidad.

Justicia y legalidad

Se están empezando a fabricar coches que conducen solos. Si tienen un accidente, ¿de quién es la culpa? Un problema legal similar nos encontraremos con los robots que metamos en casa. Imaginemos un robot cuidador de niños que, por el motivo que sea, cometa un fallo fatal en su tarea. A parte de la vida perdida, ¿se pueden pedir responsabilidades? Seguramente ese modelo de robot sería quitado del mercado, con la correspondiente pérdida económica por parte del fabricante, que podría volverse también fatal a causa de la falta de confianza que la gente tendría en una empresa que de tanto en tanto crea robots asesinos. Quizás los fallos se vuelvan mínimos ante empresas que no se atrevan a sacar al mercado ningún producto que tenga más de un 0.001% de probabilidad de generar el más pequeño fallo. El riesgo cero por accidente ante el uso de máquinas no existe y no se eliminará tampoco en el futuro. Por tanto, deberemos asumir en cada caso qué genera menos mortandad, si la máquina o la persona.

Filosofía

Arthur C. Clarke, en su novela “Cánticos de una lejana Tierra”, habla muy brevemente de la posibilidad de que la evolución final de cualquier civilización sea un mundo lleno de máquinas sin casi vida humana. En una situación así esas máquinas podrían decidir eliminar el oxígeno del planeta para librarse del deterioro por oxidación que sus cuerpos metálicos experimentarían con el paso del tiempo. Más allá de ideaciones apocalípticas de tipo “Matrix”, la pregunta es que si los robots sustituyen todas las parcelas de actividad humanas para qué sirve nuestra vida. ¿Es nuestro destino ser una civilización adicta al entretenimiento por no tener nada que hacer? Porque empiezan a aparecer robots que incluso hacen arte, presentan programas de televisión o son capaces de recitar cuentos una y otra vez sin cansarse. ¿También habrá robots que generen conocimiento? ¿Entonces para qué serviremos los hombres y las mujeres?

En conclusión, no se trata de ponerle obstáculos a los avances de la tecnología, pero sí de hacer reflexiones críticas desde la ética y la sensatez para reconducir o incluso frenar esa evolución si hiciera falta. Así que no te apresures a tirar a la basura tu robot Rumba. Déjale que siga limpiando el suelo de tu casa sin más inteligencia que la que le proporcionan unos cuantos algoritmos. No te dejará sin trabajo. No sabe hacer otra cosa ni nunca lo sabrá. Por otro lado la solución a la humanidad no vendrá jamás desde una máquina o un robot. Por más que construyamos cosas para hacer nuestra vida más maravillosa, siempre habrá un ser humano dispuesto a fastidiárnosla.