Órden 66

Artículo de la categoría Opinión
SEP
16
2009

En los episodios más recientes de Star Wars (o sea, los que pertenecen por argumento al principio de la saga) podemos observar de forma sencilla y entendedora cómo emergen y se establecen los totalitarismos. Poco a poco se va justificando la toma de control de ciertos aspectos de la política y la sociedad de los pueblos hasta que la creación de un Imperio parece algo irremediable y necesario. El método es claro. Mientras reina la paz y la prosperidad, la gente tiende a estar tranquila y exige el respeto de sus derechos. El Emperador, por contra, va estableciendo poco a poco una situación de guerra, para que impere el miedo. Entonces la gente suele ceder libertades a cambio de amparo y seguridad. En secreto crea un ejército de clones para que, llegado el momento,combatan a los enemigos de la República. Los jedis, orden paranormal de élite, son animados a seguir la causa y luchan juntos. Hasta que se da la orden 66, programada previamente, con la cual el ejército de clones debe exterminar a los jedis pues suponen una amenaza, ahora ya, para el nuevo orden. Comúnmente esto es conocido como “dar una puñalada por la espalda”, o sea, traicionar. Por ejemplo, fue durante un tiempo el método de “sucesión” entre la monarquía española de la Edad Media. El que apuñala incita al apuñalado a unirse a una causa explícita de interés común para ambos, cuando el objetivo principal, realmente, es otro y de tipo individual. Cuando ya parece obvia la victoria, se produce la traición y el apuñalado debe ser eliminado pues representa un riesgo cara al objetivo final.

Comento todo esto para denunciar hasta qué punto está extendida esta práctica, no solamente en situaciones íntimas. Es muy común en #Economía. Una empresa con mucho ánimo de lucro propone un servicio o producto para cubrir una necesidad, la cual, a menudo ha sido generada por la propia organización. Surgen clientes a los cuales se les da un trato especial y se les ofrecen promociones (muestras gratuitas). Cuando la demanda es elevada se establecen los precios que se deseaban en un principio. Muchos clientes abandonan su relación con la empresa, pero otros tantos, dada la necesidad adquirida, ceden y aceptan las condiciones que sean. Esto está sucediendo mucho con empresas que lanzan sus productos web 2.0. Se ofrecen espacios gratuitos para realizar la actividad que sea. Ofrecen un tipo de cuenta “premium”, especial, para aquéllos clientes/usuarios que quieran algo más. Y en un momento dado, se cierra la cuenta gratuita y sólo queda la de pago. Un ejemplo: Ning. Ofrecía la posibilidad de crear tu propia red social digital de forma gratuita, hasta mayo de 2010. A partir de entonces si quieres mantener tu red debes pagar. Algo parecido está haciendo Spotify, que cada vez limita más el uso de su cuenta Open.

Y es que muchas empresas se están constituyendo a base de jugar de esta manera: crean una necesidad, la venden de forma gratuita y cuando está ampliamente establecida, la hacen de pago. Las cosas como son: en los años setenta y ochenta el consumo de droga se extendió enormemente. Los “camellos” hicieron muchos clientes gracias a esta forma de hacer negocio. Facilitan el enganche y abusan de la dependencia generada. De momento Facebook, Twitter, Flickr, Youtube, Tuenti, etc… te ofrecen servicios gratuitos. Y están consiguiendo la depedencia de muchos millones de personas. Cuando el negocio ya no sea sostenible sin pago alguno, ¿decidirán hacerlo de pago? Y entonces ¿que hará mucha gente que ha confinado allí sus fotos, enlaces y actividad socio-digital? Al ser sistemas privativos no permiten la réplica para que puedas hacerte tu propio espacio. Y aunque puedas exportar tus datos (como permite Delicious), ¿dónde los pones para que sean funcionales? Quizás me equivoque pero en muchos casos estas empresas cuentan entre sus órdenes ocultas con un código 66.