El movimiento Maker

Artículo de la categoría Opinión
FEB
15
2014

De la mano de Chris Anderson y su libro “Makers“, he empezado a conocer un poco más el interesantísimo mundo de los emprendedores que no solamente deciden buscarse la vida laboralmente sino que además lo hacen siguiendo un principio: háztelo tú mismo (DIY en inglés: “do it yourself“). Las posibilidades tecnológicas hoy en día son increíbles y se hace relativamente “sencillo” montar una empresa incluso de tipo industrial. No sólo por las facilidades de contactar con alguien de cualquier parte del mundo que pueda ayudarte en tu negocio, además la tecnología te permite crear tu propio producto. Nos referimos en todo momento a las impresoras y escáneres 3D, las cortadoras láser, las máquinas CNC (fresadoras), etc… La tecnología, y en especial la digital, nos está permitiendo reducir los costes de transacción, de manera que las ideas más innovadoras y creativas tienen posibilidad de salida al mercado y hay mayor facilidad para crear tu propio empleo. Pero la tecnología no viene sola y se hace necesario un cambio importante también a nivel conceptual, metodológico y de relación con el resto de la sociedad.

De los bits a los átomos

Según el autor, la web fue la primera prueba de cómo podría ser un modelo industrial participativo, abierto y ascendente. Participativo porque al crear una comunidad entorno al objeto de consumo se fomenta su desarrollo y se facilita su rápida y barata difusión. Abierto porque al renunciar a la protección intelectual en realidad se garantiza todavía más la protección del producto en forma de apoyo comunitario y buena voluntad. Y ascendente, porque el mismo Anderson pasó de montar él mismo y en su casa los pedidos para sus clientes a dirigir una gran empresa de fabricación de drones como 3DRobotics. La diversidad y variabilidad siempre habían sido un obstáculo en la mecánica tradicional (no salía a cuenta fabricar infinidad de cosas). Ahora sin embargo, resulta un activo: se puede fabricar bajo pedido. Es más, ahora se puede diseñar bajo pedido. La tecnología permite crear máquinas que puede crear cosas de forma generalista en lugar de especializada como antaño. Y siempre habrá algo que no se encuentre en el mercado pero que alguien necesite hasta el punto de pagar dinero a cambio, alguien que aunque esté muy lejos en lo físico estará a tan solo unos clics en lo digital. La verdadera revolución se encuentra en el hecho de que los productos físicos son simple información digital puesta en el mercado en forma física: fabricamos bits para vender átomos.

Más que una tendencia industrial

No hace falta comentar el cambio radical que supone en nuestra sociedad el hecho de que cada vez haya más Makers o gente que busca la manera de hacerse ella misma sus cosas. Hoy en día puedes hacerte y vender camisetas personalizadas aportando tu propio diseño, crear todo tipo de manualidades con impresoras 3D y buscar compradores, crear aparatos robóticos con placas de Arduino. Incluso se están haciendo coches (OSVehicle). Y por supuesto, drones. Tienes tanto empresas que llevan a cabo tu proyecto a partir de tus diseños, como otras que te facilitan los elementos para fabricarte tu propia máquina de fabricar cosas. Y esto cambia la sociedad y nuestro mundo de una manera rotunda y definitiva. Una frase más del libro para acabar:

Las revoluciones no salen de las clases dirigentes

El espíritu democrático y comunitario, como ya he hablado en otras ocasiones, está caracterizando la educación, la cultura y la política del siglo XXI. Hoy toca añadir otra área, la industria.