Fabricando el futuro

Artículo de la categoría Opinión
JUL
26
2017

Hoy he vuelto a participar en una jornada sobre impresión 3D. Esta vez la idea es crear un grupo motor para llevar a cabo un proyecto de corte comunitario. Aunque hemos conseguido unas piezas (llaveros personalizados) en unos pocos minutos sigo viendo el tiempo de fabricación de una máquina 3D una desventaja. Eso sí, en la jornada salió la solución, argumental, a este punto en contra. Desde la visión clásica de fabricación y consumo basada en el excedente sí es una desventaja. Hay que fabricar mucho y con rápidez para que haya excedente y la gente siempre encuentre los productos que quiere al momento. Pero con el avance de la tecnología esta visión cambia.

La fabricación 3D no es capaz de crear cosas al momento, tarda en finalizar su trabajo, al menos hoy por hoy. Pero independientemente del proyecto a realizar (o casi) consigue que tu idea sea realidad de un día para otro. Y esto exige un cambio de mentalidad muy interesante. Si podemos fabricar cosas con todo detalle de personalización (a una 3D le da igual hacer un proyecto primero y otro distinto después), crear excedente no tiene sentido. Y sin excedentes la gente tendrá que esperar como mucho un día (y conforme avance la tecnología aún será menos). Ese saber esperar, qué duda cabe, es un valor de madurez que desgraciadamente escasea hoy en día, incluso en personas adultas. Así que lo que clásicamente representa un punto en contra, bajo un paradigma nuevo resulta toda una ventaja. Madurez en saber esperar, respeto al medio ambiente, y algo muy importante: respeto por el producto. Con una economía basada en el excedente al final todo consiste en quitarse de encima la cosa fabricada para liquidarla en dinero cuanto antes mejor. Las impresoras 3D exigen un modelo económico basado en la necesidad: solo se fabrica lo necesario, no se crean cosas que van a convertirse en trastos en poco tiempo o que directamente se van a quedar sin salida comercial alguna.

En el grupo motor que hemos formado seguiremos trabajando para conseguir un modelo comunitario de fabricación. De momento solo barajamos pequeñas ideas. Pero eso sí, ya tenemos algunas certezas para el futuro: la economía y la fabricación se volverán mucho más eficientes gracias a las impresoras 3D.