El mecenazgo como modelo de negocio

Artículo de la categoría Opinión
FEB
26
2010

Me parece aberrante que con los tiempos que corren de crisis y con tantas personas a un pie de la quiebra económica proliferen programas de televisión sobre personas ricas, sus vidas y sus casas. A menudo los comentarios de las personas más acomodadas son frívolos, inconscientes y son insultantes para los que no tienen tanto dinero. ¿No saben acaso que gracias a los muchos pobres que hay ellos y ellas pueden disfrutar de una vida tan cómoda? En fin … Pero quisiera reconsiderar algunas de las palabras que gente rica y desconsiderada (que no tienen que ir juntos los dos conceptos, ¡que aunque pocos hay ricos buenos!) ha dejado caer aquí y allá en diferentes espacios. Creo que tengo que hacer como Jorge de Burgos de la novela de Umberto Eco “El nombre de la rosa“, y considerar las personas como libros, que por más perjudiciales y blasfemos que lleguen a ser se merecen un rinconcito dentro de nuestras bibliotecas de conocimiento, aunque sea escondidos en una habitación secreta detrás de un espejo.

Un comentario que oí, más bien una excusa, es que no hay que criticar tanto a las personas con dinero porque, por ejemplo, ha sido gracias a ellas que los artistas a lo largo de la historia han podido hacer obras tan maravillosas. Los ricos han sido mecenas y han financiado la mayor parte de las mejores obras de arte de todos los tiempos, ya sea en arquitectura, escultura o pintura. Y proponen por lo tanto el mecenazgo como una forma de enriquecimiento cultural que todo el mundo valora. Bueno, en este caso tienen razón. Aunque detrás de esta explicación lógica percibo cierto cinismo y bastante demagogia.

Las artes mencionadas tienen una particularidad: pueden ser exclusivas y por lo tanto se pueden vender una vez se han creado. Hasta ahora, el cine, la literatura y la música, funcionaban de la misma manera. Pero con los nuevos tiempos, resulta que estas artes se pueden replicar fácilmente, por lo que pierden exclusividad y, consecuentemente, atractivo económico. La crítica principal que hacen autores y creadores es que su producción deja de ser rentable. Cierto, pero desde el modelo de negocio clásico de vender exclusividad una vez acabada la obra. Las reglas del juego cambian y la digitalización del arte hace que el cliente final de la producción cultural pida más. Hoy en día, quiere disponer libremente de las obras, y baratas, a ser posible gratis, porque los costes de producción se han reducido mucho. Antiguamente los mecenas hacían encargos a diferentes artistas e incluso los mantenían para que crearan obras de arte para ellos. También la ciencia se ha visto beneficiada del mecenazgo. Aquí se paga para que la obra de arte sea posible y no al revés. Así el resto del público, si tiene acceso a la obra, la puede admirar libremente. ¿Es posible hoy en día aplicar un modelo de negocio así para la música, la literatura o el cine? Sí, incluso para otras producciones más difíciles de digitalizar. Sólo hay que pensar en grande números, dada la sociedad interconectada que tenemos.

El crowdfunding o micromecenazgo es la posibilidad de hacer partícipes a muchas personas de tu proyecto de forma que te ayuden económicamente para hacerlo realidad. Difícilmente encontrarás a alguien que te quiera dar 10.000 euros, pero quizá 10.000 personas sí quieran darte un euro. Frecuentemente, la obra final termina con una licencia pública y es reproducida de forma gratuita. Pero no hace falta que sea así y los inversores iniciales pueden conseguir beneficios extras por los derechos de explotación. Aparte, se pueden financiar proyectos no digitalizables. De alguna forma, pues, el cliente final paga el producto por adelantado. A la hora de hacer realidad una película, por ejemplo, hasta ahora se hacía un presupuesto, se buscaba alguna productora y diferentes grandes inversores para filmarla, y finalmente se vendía al público general. La idea es entonces tratar de cubrir los gastos de producción y sacar beneficios. Aunque será complicado sacar una diferencia entre recaudación y costes tan grande como hasta ahora, ¿no sería posible una industria cultural con este modelo de #Economía? Un negocio que ya no será tan rentable, pero será sostenible y, sobre todo, bastante más ético y justo.

Una película como ejemplo: el cosmonauta.

Sitios web que permiten la gestión de proyectos mediante el crowdfunding: