El Internet que yo quiero

Artículo de la categoría Opinión
AGO
25
2011

Pocas veces hablo de web 2.0, ni siquiera de web social, porque considero que son términos inexactos. Mucha gente, durante los últimos años, se ha apuntado a la moda de poner el 2.0 a todo lo que hacía para que todos supiéramos que ahora haría lo mismo que antes pero de una forma más moderna e innovadora. A menudo, sin embargo, el producto final no resulta demasiado diferente al de antes y da la sensación que te han vendido humo. Aunque en Internet muchas cosas han funcionado muy bien, en algunos casos resultan inercias herederas directas de la “burbuja punto com” de principios de siglo. El 2.0 es ante todo una muy buena estrategia comercial a la que se ha permitido que mucha gente se apuntara.

Aparte, las etapas históricas de Internet son bastante conocidas. Ahora mismo estaríamos en una especie de renacimiento (fase 3) donde la gente vuelve a ver la web no como un lugar de donde descargarse cosas (que también) sino un lugar que está por colonizar, y susceptible de ser nutrido de contenidos. La gracia es que ahora las herramientas para hacerlo son más sencillas y potentes que antes. La capacidad de trabajar de forma colaborativa y de comunicarse de forma masiva es intrínseca al ser humano, lo que pasa es que ahora hace falta menos imaginación para conseguirlo. Por último, Internet “sólo” es una gran infraestructura, somos las personas las que la hacemos grande reinventando cada día sus posibilidades. Por lo tanto la web siempre ha sido social.

Puede parecer que quiero criticar todo lo que nos ha ofrecido el Internet de los últimos años. Todo lo contrario. Vivo cada día como la Red de redes ayuda a la mejora de la #Sociedad, la hace crecer y logra la evolución de las personas. Pero también veo que este desarrollo está muy instrumentalizado, coartado y sesgado según unos criterios que no son ni mucho menos de interés común. La forma de trabajar con Internet también está generando problemas que tardaremos en resolver porque se aferrarán firmemente a nuestras costumbres. Si bien la informática de escritorio evolucionó mucho gracias a Microsoft, también es cierto que esta evolución podría haber sido mucho mejor si la compañía no hubiese decidido seguir una política de posicionamiento en el mercado tecnológico de tipo monopolista. Ahora no hay monopolios, pero hay lobbys.

En concreto veo, y esto es como siempre una visión personal, las siguientes características que hacen problemática la web que entre todos estamos construyendo y que tanto nos obnubila:

  • Centralizada

    Muchos grandes servicios dependen de multinacionales con una fuerte tendencia a la depredación empresarial. Con ello el servicio está garantizado, cierto, y los usuarios se benefician. Pero nuestros datos y nuestros movimientos digitales pueden ser controlados por ellas para sacar algún tipo de provecho, incluso a costa nuestra y contra nuestros intereses si es necesario. Algunas empresas (no necesariamente más pequeñas) no pueden continuar con el servicio y lo eliminan dejando huérfanos a muchos usuarios que habían confiado en un producto que ya no existe y sin posibilidades sencillas de recuperar años de trabajo. Depender de los servidores de una sola organización puede ser útil para aquellos que no puedan o no quieran ocuparse de cuestiones técnicas, pero esto siempre debería ser una decisión del cliente/usuario final: ¿puedo utilizar abiertamente Facebook sin una cuenta en Facebook? Las metodologías centralizadas, además, tienden a la ortodoxia y a infravalorar todo lo que se sale de la norma. Pero resulta que esto mismo es vital para no adormecer la red de personas creada, y para capacitarla en la adaptación a nuevas situaciones. Por último, mucho software y modelos de negocio cerrados y privativos se esconden bajo el concepto web 2.0.

  • Basada en software propietario y en licencias cerradas

    Ejemplos como Blogger, Prezi o Zoho ofrecen un servicio realmente serio y de calidad. Pero la #Tecnología subyacente (su desarrollo y funcionamiento) no es ofrecida en abierto, de modo que pueda ser adaptada, estudiada y desarrollada de forma científica y democrática. El caso de Twitter es bastante incomprensible porque el software que ofrecen es bastante sencillo (de hecho existen réplicas como Status.net). En general, vemos como es demasiado frecuente la cesión de todos los derechos en cuanto a propiedad intelectual para tener acceso al servicio (casos como Yahoo! con su servicio Flickr, sin embargo, aceptan y facilitan la publicación de contenidos con licencias abiertas). Ante la presión cada vez más fuerte que impone la cultura libre que caracteriza la sociedad actual, estas grandes corporaciones han optado por permitir a los desarrolladores interactuar con el código (las famosas APIs), pero no dan la posibilidad de tomar el producto para hacerlo evolucionar fuera de los dominios de la empresa. Y los usuarios tenemos derecho porque estas empresas nos posicionan como parte fundamental de sus modelos de negocio.

  • Basada en modelos de negocio poco éticos

    No nos engañemos. Los usuarios no somos los clientes de Twitter, Facebook o Google. Estas multinacionales hacen tratos mercantiles con nuestros datos y las venden a otras empresas e instituciones para conseguir tendencias sectorizadas, muestras de opinión, intención de voto, … Éstas son sus clientas. Y entonces nosotros, ¿que somos para ellas? Pues como la semilla que planta el agricultor a la espera de que nazca fruto: materia prima. ¿Es así como queremos que nos traten? ¿Como cosas sin criterio susceptibles de comprar, como una masa deformada que se tiene que controlar, dominar? Y por qué no decirlo: el servicio que nos dan tampoco queda compensado con lo que ellas son capaces de ganar a través de la publicidad o el acceso al conocimiento a tiempo real de los mercados. ¿No les tendríamos que pedir la parte de ganancias que nos toca? Además, los excedentes de información pueden ser rentables económicamente, pero no socialmente.

  • Infoxicada y descontrolada por excedentes

    La web 2.0 ha animado a todos a poner contenidos en la red. Y eso puede parecer que está bien. Pero la idea de que “cuanto más mejor” nunca me ha parecido correcta. Sobre una noticia puedes encontrar diferentes “ecos” que no hacen sino referenciarse unos a otros, con lo cual se hace difícil hacerle un seguimiento o decidir sobre la veracidad de la misma (cuando se habla mucho de una cosa la gente tenemos la tendencia a darla por cierta). Yo el primero, las personas tenemos el problema de la falta de síntesis. Recuerdo el comentario de un usuario que había probado un nuevo sistema de blogging (disculpen que no ponga la referencia, hace mucho tiempo y no encuentro la nota). Más o menos decía de forma textual “es muy fácil, no tienes que preocuparte en pensar, basta con que escribas”. Hace estremecer, ¿verdad? Y cuando tenemos tanta y tanta información, ¿mejora nuestra habilidad para tomar buenas decisiones? Cuando la información excede los límites humanos, cuando la información de calidad se mezcla con la que no, cuando tienes que revisar tantas y tantas páginas para tener un criterio sobre un tema, la información deja de ser útil y se transforma en basura (¡gracias por la frase Jordi!). Hubiera sido más interesante organizar mejor la información existente y no generar más de la necesaria. No pasa nada si no tienes nada nuevo que decir. No hace falta hablar de lo que ya está trabajado y elaborado, puedes buscar otros temas menos explotados. En estos momentos no tendríamos el conocimiento tan fragmentado. Pero anhelábamos demasiado la idea de una aldea global de comunicación.

  • Globalizada

    El hecho de que podamos llegar a todo el mundo hace que todo el mundo pueda llegar a nosotros, con lo que el tráfico de información se masifica de forma astronómica. Es innegable que la facilidad de poder comunicarte rápidamente con todo el mundo hace fuerte a la ciudadanía y permite unas experiencias personales únicas históricamente hablando. El conocimiento científico busca siempre el mayor número de puntos de vista posibles. ¡Y siempre encontrarás a un loco que está pensando la misma locura que tú! Pero, ¿está preparado el ser humano para tener círculos de amistad de 7.000 millones de personas?

No pretendo decir aquí cómo será el futuro inmediato de la Web, no soy demasiado bueno para hacer previsiones. Ni siquiera busco formalizar como creo que debe ser. Por otro lado, soy usuario de muchos de los servicios que acabo de “demonizar” y no tengo problemas si he de sacar provecho de diferentes aplicaciones 2.0. No me gustan los fundamentalismos. Pero si me tengo que posicionar, lo tengo bastante claro. Me gustaría que Internet fuera ahora así:

  • Descentralizada, distribuida y federal

    La computación en nube (cloud computing) es una estrategia informática con muchas ventajas y es una buena opción, pero sólo una opción. La descentralización de los servicios puede representar problemas. Pero hoy en día contamos con muchas herramientas y conocimientos para crear sistemas federados, con independencia entre ellos pero coordinados, de forma que se amplíe el concepto de nube al de parrilla (red) de computación (grid computing). Encontramos un interesante ejemplo en el proyecto Lorea.

  • Basada en #Software_libre y en licencias abiertas

    Porque si no, no es posible crear una red distribuida y la evolución de la tecnología no será democrática y quedará supeditada al criterio de unos pocos. Cierto es que Internet puede y debe disponer de espacios privados y la seguridad debe estar presente en todo momento. Pero en una sociedad libre y digital no tiene mucho sentido publicar cosas que sean de mirar pero no tocar. El desarrollo basado en protocolos estándares, como por ejemplo la implantación generalizada de XML, o la apuesta definitiva por el HTML5 (en contra del antiguo modelo privativo Adobe Flash) hace que Internet sea una tecnología cada vez más flexible, asequible y avanzada.

  • Basada en modelos de negocio centrados en las personas

    La economía forma parte de la sociedad y se “inventó” para cubrir las necesidades de la gente. No pueden haber tantos negocios basados ??en la publicidad. Hay más intermediarios que productos a vender. Por otra parte, la evolución de Internet como red neutral de comunicaciones y servicios lleva al cliente a la posición de autoridad económica, ahora de verdad y no como eslogan. En esta situación, lo que queremos todos es una relación más directa con nuestro proveedor. Así, seremos más conscientes de cómo nuestras acciones tienen consecuencias directas en la sociedad. No puede ser que haya tantas cosas gratuitas. Google ha sido deshonesta porque ha reventado precios para crear un modelo de negocio a su conveniencia a costa de la gratuidad. Es bueno pagar las cosas que queremos, pero a un precio razonable, así valoraremos más el esfuerzo y el trabajo de los demás. Ahora es posible esta relación directa y sostenible (aquí la propuesta de Lorea, nuevamente). La financiación masiva (crowdfunding) es un ejemplo de cómo es posible crear productos de calidad bajo demanda.

  • Territorial pero conectada

    Hasta que el ser humano no invente la forma de teletransportarse este mundo nuestro es y será demasiado grande, y la idea de que la humanidad entera vive en el piso de al lado no será más que una bonita ficción. Por lógica, siempre será más útil la opinión de tus vecinos porque viven las mismas realidades que tú. Las comunidades pequeñas se organizan más fácilmente porque todo el mundo se siente valorado y tiene espacio para expresarse y para hacer. La implicación estará más garantizada. Nuevamente la federación de comunidades representa una buena manera de establecer una coordinación a escala global, constituida por personas afortunadamente cada vez más conectadas entre sí.

  • Inteligente

    Podemos construir espacios organizados y consensuados para que el conocimiento quede reflejado de manera uniforme y pertinente, y no fragmentada, adulterada y redundante. Cada vez es menos importante el concepto blog, wiki o foro, porque al fin y al cabo todos son espacios editables de participación y construcción (¿que tal el concepto fowiblog? Uff, no me gusta ni a mí…). La inteligencia colectiva puede conseguirlo con una buena coordinación, madurez y sentido común. Se puede ayudar de métodos artificiales para crear una web semántica, con lógica interna y auto-organizada.

  • En 3D

    Hasta ahora la tecnología digital en formato 3D ha aportado pocas cosas realmente innovadoras e importantes a la sociedad. En el momento y hora en que se busque ir más allá de simular la realidad y se trate de crear y extender la realidad, el formato y las técnicas 3D y de virtualización ofrecerán un valor diferencial superior al hipertexto, y tendrán más aceptación. Las tecnologías digitales presentan un salto cualitativo gigantesco cuando se enriquecen así. Sólo hay que ver experiencias en el mundo de la salud o en el de la educación.

Ya avisé que yo soy el primero en no ser sintético. Pero bueno, es que tenía muchas cosas que decir…