El chico de los recados

Artículo de la categoría Opinión
SEP
8
2010

Pedro de Cos es un chico de Cantabria que he conocido hace poco a través de un proyecto comunitario con jóvenes de la zona donde trabajo, en el que participa de forma voluntaria. En las reuniones que hacemos es el típico que eclipsa la conversación y mientras él habla el resto calla y escucha obnubilado. Tiene un estilo de hablar muy simpático y transgresor que no hace sino dar más fuerza a sus comentarios. El proyecto en cuestión es idea de él y trata de “hacer las cosas al revés”. En lugar de tomar una resolución en función de propuestas técnicas llegadas desde alguna administración, cree más conveniente crear un espacio de reunión (de ocio juvenil) propicio para que poco a poco los participantes lo vayan personalizando a su estilo y bajo ninguna otra demanda que sus propias inquietudes y necesidades. Con un punto de partida sobre la técnica del sonido, de voz y el baile, propone unas sesiones “muy locas” para facilitar que los jóvenes las acaben construyendo (o re-construyendo). De alguna forma es abrir un grifo y esperar que el agua haga el río.

Pedro ha estado al frente de otros proyectos así, pero muy dirigidos desde un ente público o privado, y al cabo del tiempo se ha cansado de hacer de “chico de los recados”, o sea, seguir unas directrices impuestas desde arriba. Estoy de acuerdo con él: el camino y el objetivo final no pueden estar demasiado marcados cuando se trabaja con la #Comunidad. Las personas no se pueden conducir así como así y difícilmente puedes tener éxito en proyectos que han sido planteados de una forma tan rígida desde un despacho. Otra cosa que critica es esta tendencia actual de tratar de globalizarlo todo, que no es correcta. Por más afinidad que puedas tener con un señor de Australia tarde o temprano necesitas hacer cosas de forma presencial: él no estará allí, pero tu vecino sí. Los proyectos de desarrollo de redes comunitarias tienen el defecto de estar pensados ??para territorios demasiado globales, o concretos pero sintéticos. La gente tarde o temprano no participará. Yo también creo que el trabajo comunitario debe tener toda una serie de etiquetas definitorias de primer grado, y una de ellas, necesariamente debe ser territorio. En la medida de lo posible me gustaría a mí también no tener que ser demasiado a menudo el chico de los recados y poder desarrollar mi ciencia respetando los territorios establecidos.

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