Thomas A. Edison y Nikola Tesla

Artículo de la categoría Opinión
JUN
2
2010

De vez en cuando me gusta ver el programa “Cuarto Milenio“. Normalmente cuentan casos de fantasmas y extraterrestres, pero una noche hicieron un reportaje sobre los padres de la electricidad. Hablaron, obviamente, de Edison y, gracias al programa, supe de un personaje del que conocía bien poco: Nikola Tesla. Entonces, me llamaron la atención y pensé en la posibilidad de investigar un poco más sobre ellos para escribir algo. No lo he hecho, sin embargo, hasta ahora.

Edison y Tesla son dos grandes nombres para la #Historia de la #Ciencia. Sus estudios e inventos fueron cruciales para lograr la llamada Segunda Revolución Industrial, con la electricidad (y los hidrocarburos -petróleo-) como energía principal, en lugar del vapor. Las sociedades occidentales son lo que son hoy en día gracias a sus avances en tecnología eléctrica: la industria eléctrica, el alumbrado, la radio, las telecomunicaciones, el cine … Pero ambos científicos vivieron su relación con la ciencia de forma bien distinta.

Yo nunca perfecciono un invento que no pensaba en términos del servicio que podría dar a los demás… Busco lo que el mundo necesita y entonces me dedico a inventar.

Desde muy pequeño Thomas Edison (1847-1931) fue un emprendedor. Con 14 años ya tenía su propio negocio de venta de periódicos. Años después era contratado como telegrafista en la Western Union. Su sueño, ser capaz de rentabilizar sus inventos. La forma, a través de un sistema que le permitiera explotar económicamente sus creaciones: las patentes. Por ello, en 1880 funda su gran empresa, la General Electric. De alguna forma fue la nueva escuela pitagórica, en donde él era el gran maestro rodeado de aprendices/trabajadores. Más de mil inventos con sus correspondientes patentes de exclusividad surgieron de su laboratorio de ciencia, como si fuera una fábrica de creación de máquinas eléctricas. De su factoría salieron las primeras grabaciones de sonido (con el fonógrafo), mejoras en la bombilla, en el suministro eléctrico, en el cinematógrafo, etc … Los inventos podían ser consecuencia de un encargo o no, pero siempre partían de una necesidad y debían tener un sentido práctico muy grande. Con él la ciencia se hacía industria … y empresa. La contra era que, como Pitágoras, muchos inventos no fueron creación de él sino de algún discípulo. A menudo intentó incluso patentar las creaciones de otros inventores. Una de las polémicas más sonadas fue con los hermanos Lumiere, debido al cinematógrafo. Otra fue con uno de sus empleados con más proyección: el otro protagonista de este artículo.

La ciencia no es sino una perversión de sí misma a menos que tenga como objetivo final la mejora de la humanidad.

Nikola Tesla (1856-1943) era un hombre de ciencia y la imagen típica del científico loco. Siempre abstraído en sus ideas revolucionarias, era capaz, como Mozart, de crear máquinas sin necesidad de planos: todo se confeccionaba en su mente. Trabajó para Edison con el que mantuvo una relación de adversidad eterna. El primero apostaba por el uso industrial y civil de la corriente continua. En cambio Tesla era un ferviente defensor de la corriente alterna. La “guerra de las corrientes” terminó en favor de Tesla. Era muy descuidado a la hora de proteger sus inventos. Aunque tiene a su nombre algunas patentes, han habido bastantes inventos que posteriormente se ha demostrado que fueron cosa de él. El mismo año de su muerte, se reconoció que la radio fue inventada por él y no por Marconi. Además fue pionero en los rayos X, los radares, los amplificadores, el microondas, el control remoto, e inventó la lámpara fluorescente, el motor de inducción y la primera central hidroeléctrica. Sin darse cuenta, abrió paso a la electrónica, la robótica y la radioastronomía. Toda su vida intentó demostrar que la energía eléctrica podía “viajar” sin cables, ya que la propia naturaleza podía suministrar el canal de transporte. Construyó la Torre Wardenclyffe, que permitía las telecomunicaciones a larga distancia de forma inalámbrica. El proyecto nunca estuvo operativo al 100% y la torre-antena fue finalmente destruida.

La historia de estos dos personajes es apasionante, y es actual ya que últimamente están saliendo las primeras biografías de Tesla. Desgraciadamente para la memoria de Edison, la atención que el mundo científico pone en Tesla va en perjuicio de su honor, que de un gran inventor está pasando a un hombre sin escrúpulos, ambicioso y tramposo. De hecho, el proyecto de crear una red de telecomunicaciones y de transmisión eléctrica inalámbrica a nivel mundial aprovechando la propia naturaleza, fue bloqueado por el socio de Edison, J.P. Morgan, ya que suponía disponer de unas infraestructuras gratuitas para todos sin posibilidades de negocio.

Esta doble manera de ver la #Tecnología, como ciencia aplicada o como negocio nos acompaña en muchas disciplinas ya lo largo de los años. Como padres o precursores de la era digital, ya hicieron un planteamiento dicotómico prácticamente irresoluble, como hicieron Parménides y Heráclito en los primeros compases de la filosofía. Ojalá la ciencia pudiera crecer y evolucionar libremente, pero las innovaciones, o son rentables o dejan de recibir subvenciones y son finalmente abandonadas. Los inventos respaldados exclusivamente por intereses económicos tarde o temprano dejan de tener relevancia para el mundo científico e incluso pueden obstaculizar su desarrollo. Además, bajo mi opinión, Edison inició un modelo de negocio basado en la patente, que muchas empresas han seguido, como las grandes compañías de software propietario. ¡Creo que Bill Gates tenía un póster de Edison en su habitación en Harvard! En cambio personajes como Tesla, Wilhelm Röntgen o el matrimonio Pierre i Marie Curie, representan los científicos éticos, que apostaron por liberar la ciencia. De alguna forma serían los equivalentes a los creadores de #Software_libre, el único modelo de desarrollo informático que se ajusta al método científico.

Algunas referencias más: