Cosecha del 15M

Artículo de la categoría Opinión
MAY
25
2015

Cuatro años después del 15M se empiezan a recoger los primeros frutos del movimiento. El primer bastión político a derrotar sin duda es el del bipartidismo. En estas pasadas elecciones locales del 24 de mayo el PP ha perdido la friolera de 2,4 millones de votos. El PSOE, menos desgastado ya por no haber de cargar con el peso del gobierno pierde 600.000 votos. Por tanto, tres millones de ciudadanos le empiezan a dar la espalda a los partidos mayoritarios tradicionales. Y no sólamente eso, los nuevos partidos como Ciudadanos o Podemos resultan claves para la gobernabilidad. Sobre el primero decir que finalmente se han sabido aprovechar de UPyD, que se encuentra en estos momentos en caída libre. En el caso del último, incluso, consiguen la alcaldia de las grandes capitales nacionales: Ahora Madrid y Barcelona en Comú (concreciones locales a través de las cuales se presenta Podemos). No solamente por cercanía sinó por su historia, creo importante destacar a Ada Colau, de Barcelona en Comú, que ha pasado de ser la portavoz principal de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca a ser la alcaldesa de la Ciudad Condal.

Y no ha sido fácil. Porque la concentración de fuerzas sociales siempre lleva a que alguien quiera aprovecharse de la situación. En el caso de Podemos y sus coaliciones, han habido problemas de patente porque alguien registró el nombre que inicialmente se iba a usar para estos grupos políticos, cosa que se me antoja subrealista y estrambótica. De ahí el baile de nombres que no hará otra cosa sinó confundir al electorado: Ganemos, Podemos, En Común… En el caso de Ciudadanos, el problema es otro. Primero quiero aclarar por qué vinculo a este partido con el 15M. En primer lugar, aunque es un partido nacido mucho antes del 2011, no cabe duda que está recogiendo el malestar generalizado en la sociedad española entorno a la clase política existente hasta la fecha. En segundo lugar, porque a pesar de que no se declaran ni de derechas ni de izquierdas, están aglutinando poco a poco a la derecha, y a diferencia de otras formaciones de la misma ideología donde la democracia interna está más que cuestionada, ellos supeditan la elección de sus líderes a lo que decidan sus afiliados. A mi modo de entender es un partido de derechas moderno. Y ahora sí, el problema. El peligro que deben superar los diligentes de Ciudadanos es que, dado que han crecido tanto y no disponen de tanta militancia para tantos diputados como están consiguiendo, empiecen a llamar a su puerta personas que, viendo que sus partidos de siempre tienden a desaparecer, busquen en el partido de Albert Rivera una segunda oportunidad. Y dentro de esos otros partidos están los de extrema derecha. El mismo problema veo en Podemos, con la entrada de fuerzas de la izquierda radical, aunque la situación es menos conflictiva porque al no incurrir de forma generalizada en los ámbitos municipales necesitan de menos gente.

El golpe de gracia (o no) al bipartidismo lo veremos en las próximas elecciones generales. No sé si alguna de estas nuevas formaciones acabará gobernando el Estado finalmente. Pero para anunciar la muerte del bipartidismo sólo hace falta que más de dos formaciones opten con claras posibilidades a Moncloa. Y parece ser que finalmente serán cuatro.

Fuente para los resultados electorales:
http://elecciones.mir.es/resultadoslocales2015/99MU/DMU99999TO_L1.htm