¡Señoras y señores: el Bosón de Higgs!

Artículo de la categoría Opinión
JUL
26
2012

El CERN, uno de los centros de estudio de partículas más importantes del mundo, anunció el pasado 4 de julio que habían encontrado una partícula “consistente con el Bosón de Higgs”. Sí, el famoso Bosón de Higgs, alias el escurridizo, tras casi 50 años de juego del gato y el ratón, no ha encontrado más sitio donde esconderse, y tras el acorralamiento al que ha sido sometido, por fin parece ser que ha sido visto. Y digo “parece” porque en el CERN están siendo muy cautos y en ningún momento han sido contundentes con el hallazgo. ¡Claro con sólo un 99,99994% de probabilidad de que sí sea…! Eso es rigor científico. Bromas a parte, el descubrimiento confirmado supondría a la #Ciencia de la física lo que el ADN supuso a la biología. Mucha gente no entiende la importancia del Bosón de Higgs. Voy a intentar explicarlo fácilmente, si es que soy capaz…

Hay que empezar por el principio de los tiempos cuando toda la materia del Universo estaba hiperconcentrada en un solo punto. Exactamente: me estoy refiriendo al archi-famoso Big Bang. Instantes después de producirse, aparecieron las partículas que componen la materia con dos características. Por uno lado su velocidad: iban casi a la velocidad de la luz. Por otro lado, no tenían masa: eran sólo energía. Los bosones de Higgs formaban agrupaciones o campos. Es como si hablásemos de la molécula del agua (H2O) o del agua en sí misma. En este caso lo importante es el agua, o sea los llamados Campos de Higgs. Bien, estos campos que aunque existen no se manifiestan de forma clara, tuvieron una función importantísima entonces. Según con qué partícula se encontraban interactuaban de una forma u otra. Así, consiguieron frenar algunas partículas y, sobre todo, intercambiar la energía que estas partículas tenían por masa. La famosa ecuación de Einstein E=mc2 habla precisamente de esa posibilidad de intercambio igualando ambas cualidades. Podemos decir que los Campos de Higgs dieron forma y orden al estallido caótico que se había producido. Por eso, Dan Brown en “Ángeles y Demonios” (y otros previamente) la denominaron la partícula de Diós, sin la cual el Universo no sería lo que quiera que sea hoy.

Parece, entonces, que el Bosón de Higgs es algo muy importante. Pero, principalmente, ¿por qué lo es? Fue Peter Higgs quien hipotetizó sobre la existencia de esta partícula en 1964, idea que se incorporó al Modelo Estándar de Partículas, que es la teoría principal para el estudio de lo más pequeño, de lo que forma la materia y todas las cosas de nuestro Universo. Este modelo está dando muchos buenos resultados, pero quedaba hasta cierto punto en entredicho precisamente por no estar completo y faltar pruebas de la existencia de elementos como el Bosón de Higgs. Si se confirma que existe, entonces el Modelo Estándar podrá ser confirmado como correcto. Tantas décadas de estudio, esfuerzo y dinero habrán valido la pena y no habrán sido papel mojado.

¿Y por qué ha costado tanto encontrarlo? Porque se puede decir que aunque existe no se manifiesta si no interactúa en las circunstancias que se dieron en aquellos primeros compases del Universo con tanta energía concentrada. Hasta que en el CERN no se construyó el nuevo acelerador de partículas en 2008, su detección era imposible. Ahora hay un máquina capaz de imprimir tanta energía como entonces y, a base de chocar partículas entre sí, forzar, de forma indirecta, a que el Bosón y los Campos de Higgs se manifiesten de una vez. También hacían falta detectores ultraprecisos, pues la partícula de Diós, cuando hace su trabajo, prácticamente se podría decir que desaparece (¡si es que alguna vez existió!) y dura un zeptosegundo (una miltrillonésima de segundo). O sea, no dura nada.

Mi interés por esta partícula es especial. Como ya he comentado en otras ocasiones, cada vez tengo más la certeza de que todo está interconectado con todo. Y no es que la física pueda servir de símil para entender otras cosas, es que creo que al final todo es la misma cosa, por extraño que pueda parecer. Pienso en el colectivo de personas que trabajamos en la acción social y comunitaria. Llegamos a diferentes territorios y vemos muchos movimientos y acciones vecinales que a menudo carecen de coordinación y de sentido. Nuestro trabajo consiste entonces en dar cuerpo a esas energías que fluyen, dotarlas de sentido, orden y coherencia con el resto de acciones para optimizarlas y dirigirlas hacia el bien común. Una vez conseguida la misión debemos retirarnos para que las cosas sigan funcionando bien pero sin perder su esencia. No tengamos miedo a retirarmos del todo para desaparecer. Compañeros y compañeras del trabajo comunitario, seamos Bosones de Higgs.

Referencias consultadas: