Apocalipsis tecnológico

Artículo de la categoría Opinión
JUN
12
2011

Por si alguien está haciendo planes a largo plazo y no se ha enterado todavía, el mundo se acaba en el 2012. Y esta vez no lo dice Paco Rabanne, lo dicen (dijeron) los Mayas. Esto recuerda a los partidos del “siglo” de fútbol, que siempre hay otro. El mundo se tenía que haber partido en dos muchas veces, pero de momento aquí seguimos dando guerra. Yo creo que esta vez tampoco va a ser para tanto. Otros más cautos, hablan no de un fin de los tiempos sino de una renovación, un cambio en las cosas tal y como las conocemos. Esto ya me lo creo más. Es muy posible que estemos ante una Caída de Roma, un descubrimiento de / encuentro con América o una Revolución Francesa. En este caso, la #Tecnología digital, con Internet a la cabeza, parece que nos aleja de la Edad Contemporánea, aunque no tengo entendido que una tecnología, históricamente, por sí sola haya conseguido ese cambio.Bromas a parte, hay algunos indicadores que no son nada halagüeños. Sobre el título de este artículo, algunos pueden pensar que quiero hablar de fines del mundo al estilo de “Terminator” o “Matrix”. La relación de dependencia entre el ser humano y la tecnología me parece que es y será mayor de las máquinas hacia nosotros que de nosotros hacia ellas. Sin embargo, esta tecnología tan avanzada está produciendo tantos cambios (para bien o para mal) en nuestra sociedad que un exceso de dependencia nos puede hacer muy vulnerables a los cambios perpetuos a los que nos tiene acostumbrados el Universo.

Especialización energética

Los hidrocarburos (el petroleo, por ejemplo) son fuentes de energía muy contaminantes. Su abandono me parece coherente con el respeto a la naturaleza que nos acoge. El problema es que las fuentes sustitutas (solar, nuclear, eólica,…) buscan la obtención de electricidad. Con lo cual, al final, estamos construyendo un mundo que depende de una sola fuente energética. Si echamos la vista unos años atrás, la cocina funcionaba con gas, las cosas no se calentaban en un microondas y cuando se iba la luz, podías hablar por teléfono. Un fallo en el suministro eléctrico en muchas de las viviendas de hoy en día deja a sus habitantes sin agua caliente, sin poder cocinar, sin poder obtener agua filtrada y sin poderse comunicar. Sería interesante conseguir tecnología digital que no fuera eléctrica. ¿Es posible?

Basura espacial

A varios miles de kilómetros, girando alrededor de nuestro planeta, hay cerca de 600.000 objectos. Digo objetos porque, aunque la mayoría son satélites que nosotros hemos lanzado, hay también restos y piezas sueltas fruto de lanzamientos espaciales, de colisiones y la propia degradación de estas máquinas. Estos restos, a esas alturas, orbitan a tal velocidad que son verdaderos proyectiles que podrían destrozar al instante al más robusto satélite. Muchos sistemas actuales (comunicaciones, orientación GPS, control de tráfico, meteorología,…) se fundamentan en el buen funcionamiento de esos satélites.  Enviar una nave para recoger esa chatarra celeste sería un error, pues en su intento esa nave conseguiría con mucha probabilidad quedar reducida a más restos e incrementar la población de proyectiles. Los satélites de degradan, además, a causa de fenómenos astronómicos.

Cambios planetarios y astronómicos

De forma cíclica nuestro planeta experimenta cambios en su configuración magnética. Los polos pierden fuerza y se produce el fenómeno de inversión magnética, de forma que aparecen diversos polos norte-sur de poca intensidad. Este fenómeno debería haber vuelto a pasar ya, por tanto es inminente. Eso no quiere decir que sea cuestión de pocos años, ni en su llegada, ni en su duración. El mayor problema no vendría por la desimantación de nuestros sistemas informáticos sino por el debilitación consecuente de nuestra atmósfera. La radiación solar encontraría menos resistencia y haría daño, en general, a los sistemas vivos y artificiales: los antes mencionados satélites se degradarían más rápidamente. De todas formas serán más probables los fallos eléctricos (ya ha sucedido, sobretodo en la zona norte del planeta), explosiones, problemas en las conducciones de gas y petróleo, etc…

Nuestro querido Sol, por otro lado, no nos ayuda pues también padece de cambios de actividad. De vez en cuando nos envía picos elevados de actividad en forma de tormentas solares. Otras veces, hace descender la temperatura general de la Tierra. No sé qué efectos en las tecnologías digitales tendría este fenómeno, pero debió ser curioso cómo se congelaba el Támesis durante los inviernos del siglo XVII. Según parece estamos acercándonos a una fase de hivernación solar. De todas formas, hemos cargado suficientemente nuestra atmósfera de productos contaminantes y, mediante el sistema del efecto invernadero, es posible que reduzcamos las consecuencias de esta depresión del Sol. Así no será necesario llevar a cabo ninguna epopeya al estilo de “Sunshine“. Los cambios climáticos, sin embargo, pueden generar cambios importantes en las sociedades de forma indirecta, a través de sequías y hambre de larga duración, que siempre se han solucionado históricamente con cambios políticos.

A modo de conclusión

Hace falta mejorar en las fuentes energéticas, que deben ser más limpias, más sostenibles y más imperecederas. Sólo así conseguiremos una tecnología más flexible y adaptable a cada momento de necesidad para la humanidad. Usemos estas tecnologías de forma moderada, pues no fueron creadas para sustituir nada. Es triste ver cómo, cada vez más, necesitamos una pantalla de por medio para conversar con nuestros allegados y quedamos menos para tomar un café. Los cacharros que enviemos al espacio deberían tener billete de vuelta. O eso, o intentemos optimizar mejor el uso de los que tengamos de ruta por nuestro extrarradio. El planeta, con sus puñetas físicas, hará lo que quiera: poca cosa podremos hacer llegado el momento. Por tanto, no olvidemos que la tecnología siempre debe estar al servicio de una sociedad que crezca en libertad, pues eso sí lo podemos controlar ya que depende de nosotros mismos, de nada más. El fin del mundo llegará o no, pero será cuando tenga que ser. Así que intentad tener planes que lamentar no poder hacer para cuando llegue ese momento.