¿A quién pertenece la nube?

Artículo de la categoría Opinión
FEB
27
2011

A menudo se explica Internet con el símil de que es unaespecie de nube que tenemos encima donde hay diferentes cosas con lasque podemos interactuar. La idea sale del paradigma de computaciónen nube, y tiene toda una serie de ventajas. Creo que en resumen lasmás importantes son la ubicuidad (“desde cualquier lugar”) y el ahorro de recursos que supone (una copia oinstalación para todos). Hoy en día, tenemos todo tipode sitios web que nos permiten tanto crear como almacenar nuestrosarchivos. Tenemos permisos exclusivos de acceso y en principiocontrol total sobre su visibilidad e interactividad con el resto deusuarios del propio sitio o de Internet en general. Pero, ¿dónde está esta nube? Evidentemente, no es etérea. A veces nos obnubilamos con la #Tecnología y no tenemos encuenta ciertas cosas básicas importantes. Mis documentos, misfotos, mis videos están en un lugar determinado. Este lugar sellama servidor. Y para cubrir Internet se necesitan millones deservidores, de los cuales, poco sabemos dónde están yde los que no tenemos acceso físico. Estos servidores soncontrolados por diferentes empresas con muchas ganas de ganar dinero.Vivimos unos momentos en los que los servicios en Internet deben ser, de entrada, gratuitos. ¿Qué pasará cuando estemodelo ya no sea rentable o sostenible? Muchos colectivos confiaronsu red social en Ning.com que ofrecía servicios gratuitos conpublicidad y servicios de pago sin. Pero vieron que la cosa ya no erarentable y la opción de servicio gratuito desaparecióla primavera de este 2010. Todos aquellos que querían mantenersu red social digital tuvieron que pagar. ¿Qué hicieronlos que no se podían permitir pagar por este servicio? ¿Quépasó con sus archivos y, sobre todo, sus datos, reflejo dehoras y horas de trabajo?

En otro orden de cosas, algunas personas han visto que su perfilen Facebook había sido bloqueado de un día para otro.En otras ocasiones, simplemente, un problema técnico habíahecho desaparecer su base de datos. Quizás podemos tenerderecho a indemnización, pero ¿quien nos devuelvenuestros datos? Podemos tener copias de seguridad, pero, ¿comosalvamos los comentarios, los votos, las aprobaciones, y muchaactividad socio-digital que hacen los demás y que sonconceptos que van más allá de la idea de archivo?¿Puede ser que un día Google, Facebook o Twitterdecidan que ya está bien de utilizar sus servicios gratis yque ahora les toca pagar a todos? ¿E incluso Wikipedia o WordPress,paradigmas de servicios webs en formato libre? Perderían muchaclientela nueva, pero y los que ya tienen muchas horas de dedicaciónallí puestas, ¿abandonarían la informacióna su suerte? Y no vale decir que siempre tenemos la posibilidad deexportar nuestros datos porque no siempre tenemos una compatibilidadabsoluta y no todos saben manejar bases de datos de un lado a otro.Recordemos que son lugares pensados ??para que el usuariopueda crear sus espacios webs sin necesidad de unos conocimientostécnicos muy grandes, y con una tecnología tan sencillaque la única preocupación que debe tener es hacia suscontenidos.

Internet parece flotar por el aire, pero incluso en elcielo se pueden hacer castillos. Quien tiene un servidor tieneterreno para que otros puedan edificar. Las grandes compañíasde alojamiento o que tienen servicio para que nosotros pongamos allínuestros datos son las nuevas inmobiliarias. Quizás noscreemos más libres a la hora de utilizar estos servicios enforma de nube, pero dependemos del buen juicio y de la buena forma dehacer de estas compañías. Parece que finalmenteInternet dejó de ser el campo abierto, porque resulta que elcampo tiene dueño. Podemos pasear libremente, ¿pero aquien pertenece Internet?