17-08-2017

Artículo de la categoría Opinión
AGO
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2017

(Foto de portada: Col·lectiu EMMA)

Nuestros peores presagios se han cumplido y esos malditos terroristas que se escudan en la bandera del Islam han venido a mi casa para asesinar. Mis más sinceras condolencias a las familias que quedan rotas tras los atentados y sobre todo a aquéllos que van a vivir a partir de ahora con la herida abierta para siempre tanto en su ser físico como con el angustioso y doloroso recuerdo de las escenas dantescas que les tocó presenciar aquel día.

Y como ha pasado muchas veces, lamentablemente, en este tipo de situaciones no todo el mundo estuvo a la altura. Hay muchas cosas que criticar de aquel día. Por una lado, me llegaron infinidad de mensajes suplicando que no se compartieran imágenes de las víctimas. Todo el mundo posee dispositivos móviles con los que hacer una crónica fidedigna de lo ocurrido. Esta bien que estemos informados en todo momento de lo que sucede, tanto lo bueno como lo malo. Pero sé que mucha gente se preocupó antes de captar las mejores imágenes que de ayudar a los heridos. Y eso no está bien. Por otro lado, la gula por noticias frescas y la desmesurada necesidad de protagonismo de quien las anuncia llevó al odioso fenómeno del bulo que desde mi punto de vista es el alcohol de la información: molesta, entorpece, distorsiona y vuelve torpe a la gente. ¡Qué cantidad de ruido generaron los atentados!

En este sentido creo que hay que señalar con el dedo a todos aquéllos que generaron estos problemas pues en una situación tan crítica como la vivida entonces, todo lo que no sea ayudar supone molestar y por tanto, a veces la mejor ayuda es mantenerse al margen y no intervenir. En especial quiero manifestar mi malestar por los medios de comunicación. Se mostraron torpes y anticuados. Cuando pasa algo así  la programación se paraliza y todos los canales de televisión y radio hacen programas especiales de tiempo indefinido para estar hablando todo el rato de lo sucedido. Sé que es muy difícil hacer un programa así porque al final las noticias son las que son y hay que repetirse hasta la saciedad. Pero precisamente por eso considero que no se deberían hacer estos programas. Al final la necesidad de rellenar de contenido estos espacios lleva a que los mismos medios, profesionales de la información y la comunicación, se traguen completamente los bulos que se van soltando a discreción y lo que es peor, facilitar su trasmisión de una manera superlativa. Un ejemplo, el atrincheramiento en un restaurante que nunca existió (tuit de los Mossos d’Esquadra). Los medios de comunicación tienen la obligación hoy más que nunca de filtrar bien la información, de buscar correctamente la fuente y de no dejar pasar, incluso desmentir, todo aquéllo que no se pueda corroborar. Trabajo científico que no se produce como lamentablemente seguimos comprobando. A parte de eso, se puedan dar cortes informativos, colocar mensajes destacados en la parte inferior de la pantalla, recordar teléfonos de emergencia. La labor de los periodistas es importantísima para controlar el flujo de información oficial, pero en este caso a mí me resulto sólo útil seguir directamente los comentarios de las fuerzas de seguridad.

Muy triste también que se use el atentado como arma arrojadiza para seguir con luchas internas. En pleno proceso independentista hemos presenciado no muchos comentarios pero si más de los deseados criticando el uso de la lengua catalana argumentado que así no se entendían bien lo que sucedía, que sí los cuerpos de seguridad estatales no estaban haciendo bien su trabajo pero los catalanes sí, incluso comentarios fuera de lugar y mezquinos en modo de “humor negro”. ¿Tanto cuesta usar un traductor? ¿Tienes que llenar de notificaciones la cuenta de los Mossos exigiendo hablar en la lengua del imperio para que cuando alguien los solicite para algo importante (información valiosa, solicitud de teléfonos de emergencia,…) sus mensajes se pierdan entre tanto comentario inútil? ¿Acaso pueden cuerpos de seguridad autonómicos gestionar solos un problema de esta magnitud? ¿No han hecho nada ni Policía Nacional ni Guardia Civil? En una palabra: vergüenza.

Estos sucesos sacan sin embargo lo peor y lo mejor de nosotros mismos. Del lado positivo mi admiración por la gente que lo primero que hizo fue preocuparse por las víctimas, por los taxistas que evacuaron a la gente de allí sin cobrar nada, a los vecinos que fueron a las zonas colapsadas de tráfico por los controles que hubo en las entradas de la ciudad para repartir agua y algo de comida a los conductores que se quedaron atrapados en ellos, y sobre todo, a nuestros cuerpos de seguridad y de salud: Guardia Urbana, Mossos d’Esquadra, Policía Nacional, Guardia Civil, SAMUR,… muchas gracias a todos ellos. Su actuación conjunta, coordinada, fue excelente. Que no hagan falta tragedias como ésta para darnos cuenta que se juegan la vida por nosotros cada día. Gracias a vosotros yo “no tinc por”.

Dedicado a mi amigo Yoni que aquel día tuvo que sacar el héroe que lleva dentro.